Teorías socioeducativas en América Latina
Teoría del funcionalismo educativo.
El creador de esta teoría, Durkheim, sostenía que “la función colectiva de la educación es adaptar al niño al medio social, convertirlo en un individuo útil dentro de la sociedad”. Esta consiste en el desarrollo de aquellas capacidades y habilidades que precisa la sociedad.Supuestos de la Teoría del Funcionalismo:
1. La socialización es un hecho educativo, por tanto, el fin de la educación es formar al ser social.
2. Las instituciones, como la escuela, son instrumentos que se explican por la función que realizan para el mantenimiento de la totalidad social.
3. La escuela y la familia son instituciones esenciales como agencias socializadoras para ejercer la función de la reproducción social justa y legítima.
4. La escuela es un órgano especializado de la sociedad que forma el ser social, asegurando la cohesión social y la formación especializada a partir de la división del trabajo. 5. La escuela consigue sus metas por su forma y organización y no está en contradicción con ninguna institución, debido a que el profesor ejerce la acción educativa con la autoridad que le entrega el sistema, autoridad que lo legitima como autoridad y por tanto no está en contradicción con el sistema.
6. La escuela asegura la formación de trabajadores con técnicas especializadas y universales.
7. La escuela cumple la labor de socialización en su función de formar nuevas generaciones. Eso significa la inserción a una cultura común, pero con la diferenciación de acuerdo al grupo social al cual pertenece la persona.
8. La escuela cumple la función de selección de los recursos humanos de acuerdo al logro y mérito. Además, tiene la función de legitimación del orden social y de la desigualdad social, calificándola como justa.
Teoría del Capital Humano
El capital humano ha sido definido por la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico como: “…. el conocimiento, las competencias y otros atributos que poseen los individuos y que resultan relevantes a la actividad económica....” (OECD: 1998).
Según esta definición, se considera capital humano, la acumulación de inversiones anteriores en educación, formación en el trabajo, salud y otros factores que permiten aumentar la productividad. Por lo que, debe tenerse en cuenta, todos los atributos humanos, no sólo a nivel de educación, sino también el grado en el cual, una persona, es capaz de poner en acción productiva un amplio rango de habilidades y capacidades, entendiendo por capacidad la potencia para el desarrollo de los procesos mentales superiores (memoria, pensamiento y lenguaje), por habilidad se entiende la forma como se operacionalizan los procesos mentales superiores, los cuales se manifiestan en las diferentes formas de conocimiento acumulados, que permiten a su poseedor, desarrollar eficazmente diversas actividades para lograr crecimiento de la productividad y mejoramiento económico; entendiendo por económico todas aquellas actividades que pueden crear ingresos o bienestar. Becker (1983.
Schultz (1983), ha señalado cinco factores que han contribuido a mejorar la capacidad humana:
1. Equipos y servicios de salud, ampliamente concebidos para que incluyan todos los gastos que afectan la expectativa de vida, fuerza, resistencia, vigor, y vitalidad de un pueblo.
2. Formación en el puesto de trabajo, incluyendo el aprendizaje al viejo estilo, organizado por las empresas.
3. La educación formal organizada en el nivel elemental, secundario y superior.
4. Los programas de estudio para adultos que no están organizados por las empresas, incluyendo los programas de extensión.
5. La emigración de individuos y familias para ajustarse a las cambiantes oportunidades de trabajo.
Para Schultz (1983), la adquisición de los elementos educativos que permiten el aprendizaje complejo en grados crecientes, es el punto de partida de un proceso de acumulación de capital humano, donde la complejidad de los conocimientos y destrezas necesarios evolucionan de acuerdo con los progresos tecnológicos.En el mismo orden, Gary Becker (1983), define el capital humano como el conjunto de las capacidades productivas que un individuo adquiere por acumulación de conocimientos generales o específicos que puede ser acumulado, o usarse. Es una opción individual, una inversión. Se evalúa por la diferencia entre el coste de los gastos de educación y los gastos correspondientes (compra de libros...), y el coste de productividad, es decir, el salario que recibiría si estuviera inmerso en la vida activa, y sus rentas futuras actualizadas. Cabe señalar, que el concepto de capital humano se asocia a conocimiento de las personas (capacidad y compromiso), y se relaciona con las competencias (conocimientos, habilidades y cualidades profesionales). Igualmente, tiene que ver con la capacidad de innovar y mejorar, y con el compromiso y la motivación (dedicación y calidad en la actuación).Para la OIT (2004), la teoría del capital humano y los posteriores estudios que se han realizado han demostrado que la educación es un bien imprescindible para el individuo y para la sociedad en su conjunto, ya que amplía las posibilidades de acción y elección de los individuos y de la sociedad en general. El capital humano, en la medida, que es un potencial económico que se encuentra depositado en las capacidades de las personas para realizar actos económicos, está fuertemente influenciado, por las características económicas, del entorno de la persona, y en el mercado específico en el que la persona se desenvuelve.
Teoría Keynesiana en educación
El contexto de la época dejó claro para los economistas la necesidad de formular políticas económicas y sociales de planificación, contra el individualismo y contra el socialismo. Se abría una larga época de un cierto tipo de inversión estatal global, en economía” (Moreno; 1995: 5)
Los supuestos clásicos sobre la “mano invisible” como regulador de la actividad económica, la existencia de la competencia perfecta y el equilibrio económico fueron cuestionados por John Maynard Keynes (1883-1946) quien hizo nuevos planteamientos sobre la participación del Estado, la producción global y el empleo. Por otra parte, cabe señalar que si bien es cierto algunos de los supuestos fundamentales de los clásicos fueron abandonados, también lo es que otros, como el concepto micro del capital humano, fueron retomados e incorporados en esta perspectiva.
Teoría desarrollista y de la dependencia
El surgimiento de la teoría del desarrollo.
Ver en primer lugar las repercusiones de la 1º y 2º guerra mundial en el ámbito global, y como ello conllevo a la aparición de las dos superpotencias EE.UU. y la URSS. Hubo a su vez todo un movimiento de liberación nacional en Asia, África y América Latina. Todo ello repercutió en las naciones del mundo, llevándose a cabo por ejemplo la conferencia Afroasiática de Bandug (1955) u otras como el movimiento de los No alineados, a su vez surgieron organismos como la CEPAL, y la FAO proponían una política mundial contra el subdesarrollo.
La teoría de la dependencia
La teoría de la dependencia intenta explicar las nuevas características del desarrollo dependiente que ya se había implantado en muchos países. Dice Dos Santos: “Esta nueva realidad ponía en tela de juicio la noción de que el subdesarrollo significaba falta de desarrollo. Se abría el camino para la comprensión del desarrollo y el subdesarrollo como resultados históricos del desarrollo del capitalismo, como un sistema mundial que producía al mismo tiempo desarrollo y subdesarrollo”.
Introducción a la teoría del sistema-mundo
En los años 50 Raúl Prebisch hablaba de un centro y una periferia mundial, y con el debate en torno a la teoría de la dependencia se forja esta idea. Ya Dos Santos, Amin y Frank intentaban explicar el sistema mundial, pero es con Wallerstein que se desarrolla. Algunos autores señalan una relación de evolución entre la teoría de la dependencia y la teoría del sistema-mundo.
¿Qué postula la teoría del sistema mundo? Dice Dos Santos: “El enfoque del sistemamundo busca analizar la formación y la evolución del modo capitalista de producción como un sistema de relaciones socioeconómicas, políticas y culturales que nace a finales de la Edad Media europea y que evoluciona para convertirse en un sistema planetario y confundirse con la economía mundial. Este enfoque destaca la existencia de un centro, una periferia y una semiperiferia, además de distinguir entre las economías centrales, una economía hegemónica que articula el conjunto del sistema”. Ver que esta teoría del sistemamundo rechazaba la interpretación, en el periodo de la guerra fría, de que existían dos sistemas económicos paralelos.
Ellos postulan la existencia de un solo sistema, el capitalista, y que está bajo la hegemonía estadounidense. Dicen que el bloque socialista nunca salió del contexto determinado por el capitalismo.
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Economicista
Para esta perspectiva, la preocupación dominante es la de mejorar la
competitividad económica de los países de la región, sin cuestionar el escenario
global, y promoviendo un enfoque de reforma educativa en línea con la “nueva
ortodoxia” de políticas educativas (Ball, 1998).
Inserción imperativa
En esta visión, si bien el argumento económico mantiene un peso considerable, además se aduce que las políticas educativas en la región deben contribuir a la conformación y preservación de una identidad cultural específica y propia. A pesar de que se reconocen tensiones y aspectos negativos de la globalización, se sostiene que los países latinoamericanos deben insertarse en la economía global.
Integracionista
Esta perspectiva manifiesta una visión de la globalización cercana a la concepción transformacionalista y un tono menos aseverativo, en contraposición al optimismo prescriptivo de las perspectivas Economicista y de la Inserción Imperativa. Se pone el acento en la conformación de un espacio regional guiado por un conjunto de ideas comunes que se traducen en similares medidas de reforma educativa en los distintos paíse.
Humanista
A diferencia de las perspectivas anteriormente descriptas, aquí no se plantea una simple adaptación de la educación a las nuevas condiciones sociales y económicas, sino generar cambios que permitan potencializar las capacidades humanas en forma equitativa, denunciando aquellos aspectos de los procesos de globalización que atentan contra esta potenciación. Particularmente se pone el acento en la necesidad de superar – a través de políticas globales ya que la educación por sí sola no alcanza – la desigualdad y las nuevas formas de exclusión social en la región, cuyo agravamiento se considera como un producto de la globalización económica.
Crítica normativa.
Considera a la globalización como la expresión de los intereses de los grupos dominantes tanto a nivel internacional como de cada país. Postula que, desde los años noventa (y aun antes), la reforma educativa en América Latina ha sido guiada por la ideología neoliberal, la cual es funcional a dichos intereses, y promovida por las organizaciones multilaterales. Se parte de una visión de conflicto entre distintos grupos sociales con diferentes intereses, tanto a nivel global como a nivel de sociedades nacionales, donde la “lucha” y la “resistencia” de los grupos subalternos – donde se ubica a los docentes y sus organizaciones sindicales – resultan fundamentales para la transformación social.
Crítica analítica.
La globalización es abordada como un fenómeno que enmarca los cambios educativos de las últimas décadas. El énfasis, a diferencia de la Crítica Normativa, no está puesto en los juicios de valor sobre el proceso de globalización y sus consecuencias sino en la explicación de los mecanismos e implicancias de las reformas implementadas, usando un tono menos taxativo. Esta distinción entre ambas perspectivas no pretende ignorar el componente analítico que existe en la Crítica Normativa ni el aspecto normativo que la Crítica Analítica también pose.
Mundialización imperativa.
Comparte algunos de los argumentos sobre las tendencias de reforma educativa de las perspectivas críticas, pero sostiene que una globalización alternativa – opuesta a la dominante y basada en la justicia social, la democratización y el desarrollo de la educación como derecho social – ya está siendo promovida por organizaciones sociales en América Latina.
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